10 juegos tradicionales de la infancia en Cuba

Dicen que recordar es revivir. Hoy sacamos la «fiñe» que llevamos dentro. Volvemos a esa época de «matar» por las calles de nuestro barrio y llegar a casa a coro de manos. Me vienen a la mente secuencias de aquellos tiempos donde no teníamos Wii, ni juegos, ni computadoras y los juegos tradicionales cubanos eran levantar cometas, montar chivichanas, jugar cuatro esquinas, «burnao»… ¡Infancia, dulce infancia cubana!

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10 juegos tradicionales de la infancia en Cuba

1. Lo oculto, atrapado y atascado

Juego de escondite

Un clásico de los juegos tradicionales cubanos Estos son los «escondites» o los escondidos, como se llame. El juego comenzaba “pitando” con el tan tradicional “piti piti fú” – o con “aspirina, vicoplex, todos los que se quedan” – para ver de quién era el turno de cerrar los ojos y contar 1, 2, 3 … mentir en un poste o en un árbol. Luego «mariquita 1, mariquita 2, ¡la que no se escondió se quedó!» anunció la salida para buscar y capturar al resto de participantes.

Y si con el «caché» no habíamos gastado suficiente energía, siempre teníamos otra tandita para «correr, correr». Entonces llegó el momento de jugar al «cogío», también llamado «los cogido», o «pegajoso». Aunque ambos tienen sus propias reglas, la esencia es la misma «corre y juega».

2. Tirachinas

juegos tradicionales cubanos: tirar piedras

No había vidrio que pudiera resistir a un niño travieso con un lanzador de piedras. Este artefacto de cueva en forma de Y con un par de ligas unidas en los extremos fue uno de los principales Animaciones de «chamas» cubanos. Viste a las pandillas del vecindario vagar libremente y disparar a cualquier cosa con el mejor estilo occidental.

También estaban sus versiones con menor nivel de peligrosidad, las cuales eran imprudentes por decir lo mínimo, hablamos de las tirachícharos o tirachapas. Pero sea cual sea la variante, los niños cubanos pasaron su infancia practicando la puntería o haciendo cosas malas con estas rústicas «pistolas».

3. Quemaduras

Otro placer callejero de nuestra infancia en Cuba es un juego que mezclar el tobogán del «atrapado» con el objetivo del tirachinas. ¿Ya sabes que es? Por supuesto: ¡los «quemados»!

Se trata de un juego malicioso sin rumbo en el que el objetivo era lanzar una pelota a alguien para «iluminar» cualquier parte de su anatomía excepto la cabeza, sí, sí, «el pequeño relájese en orden». Es uno de esos juegos tradicionales cubanos Comienzan por la tarde y terminan por la noche, porque cuando se trata de inquietudes, hemos perdido la noción del tiempo.

4. Alto

Elevado

¿Te acuerdas de esta pieza de madera hecha a mano en forma de cono atravesado por una punta de metal y sobre la que enrollamos la “pita” para hacerla “bailar”? Exactamente, ¡Quién no recuerda haber bailado mucho! En estos días es más común que sean de plástico, pero no dejes que la simplicidad del artículo engañe a nadie, los mejores jugadores habituales dirán que tenían su técnica, ¿verdad? Girar y bailar sobre metal se convirtió en un verdadero arte si se realizaban diferentes maniobras y modalidades de lanzamiento.

Lo mismo se jugaba en el patio de la escuela que en los parques, siempre que hubiera suficiente espacio. Normalmente se bailaba en la pista; pero ¿cómo el objetivo del juego es demostrar el dominio del jugador a toda costa, siempre había alguien con experiencia levantándolo del suelo y continuando bailando en la palma de su mano mientras hacía malabares. Otros más lo han pasado de mano en mano en una demostración espontánea de sus habilidades.

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5. Chivicana

Aún conservo la viva imagen de cuando mi abuelo me construyó mi primera chivichana: este dispositivo de madera con tres o cuatro cajas de bolas y con un travesaño que sobresalía de un lado y servía de timón. !Un juego «made in Cuba»!

Cogiste tu chivichana, buscaste una calle en pendiente con poco tráfico y ¡Se dice que hace chivichana! Sabías que había risas fuertes esperándote durante todo el camino y el miedo ocasional si tomabas una pequeña curva. Y si eras muy competitivo, buscabas a tres o cuatro amigos para hacer competencias de chivichanas de descenso.

Además de las chivichanas, también encontramos las cochecitos, que tenía el mismo principio, pero su modelo era vertical. Los cochecitos eran una versión rústica cubana de los cochecitos de metal originales que entraron a Cuba en los años 90. ¡Y eso es porque en invención nadie supera a los cubanos!

6. Cuatro esquinas

La afición cubana por el béisbol es bien conocida. Bueno, los niños no se quedaron atrás. Entonces surgieron las cuatro esquinas, un variante callejera del béisbol, pero donde, a diferencia de este, no corres, caminas. La fama de las cuatro esquinas fue tal que encontró su versión más refinada e internacional en Baseball 5.

¿El terreno? La calle. ¿El murciélago? Mano limpia. Guantes, que son? ¿La pelota? Goma o tela, no importa. ¿Los jugadores? Con cuatro y andando. Un brazo fuerte golpear la pelota para que se acerque al asfalto, algo así como un laminación, adjunto a algunos reflejos felinos son suficientes para hacer que un juego sea memorable.

Pero también tenemos un «primo más cercano» a la pelota: El taco. Es otro de los juegos tradicionales en Cuba pero, sin duda, una versión más económica que el deporte nacional porque no se necesita mucho para la cola. Con un trozo de escoba que sirva para golpear y una bola forrada con «teipe» o un gorro de pomo estamos listos para formar enormes para jugar.

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7. Yaquis y palillos

Yaquis

Los lectores estarán de acuerdo conmigo en que además de muñecos, yaquis y palillos fueron uno de los juegos infantiles favoritos en Cuba. No hubo recreo mientras estábamos en la escuela primaria en la que un círculo de tres o cuatro niñas, en su mayor parte, no estaba hecho para jugar yaquis o palos.

¿Qué necesitaban los yaquis? No demasiado: solo un set de 12 piezas, una pelota de goma o de plástico, algo de habilidad y mucha envidia. ¿No tenías un globo «original»? ¡No te asustes! Una bola de desodorante te esperaba para servirte. Y a fuerza de jugar el juego clásico, han surgido versiones cada vez más complejas: un éxito en la mesa; deslizar un dedo; dale a la pelota dos rebotes; encaje, etc …

Maíz los palillos también tienen los suyos. El de no poder tocar ningún otro palo que no fuera el que se tenía que coger requería la mayor concentración, ingenio y pulso posible.

8. Cometa

¡Ah las chiringas! El es uno de los juegos tradicionales cubanos que tuvo una gran afición. Cuando el viento era bueno en nuestra niñez, hombres y mujeres salían a levantar cometas en áreas alejadas de árboles y cables eléctricos.

El juego empezó desde el momento en que nos sentamos a hacer los chiringuitos, normalmente con la ayuda de nuestros padres o amigos. Luego llegó el momento de esperar a que saliera el aire adecuado y encontrar la zona perfecta. Recuerdo que en La Habana, la fortaleza de Cabaña se hizo muy popular como lugar de encuentro de llena el cielo cubano de colores, formas y tamaños.

¿Quién fue el ganador? En una competición «más sana», el que alcanzará una mayor altura elevando su cometa. Pero para los experimentados, esta competencia es «una tontería». Aquellos con más técnicas pondrían una especie de hoja en la cola de la cometa para «atacar» al enemigo. Así que estas expertas cometas, haciendo muestras de técnicas infalibles, lograron cortar el hilo de la cometa del rival.

La fama de las cometas en Cuba es más antigua que Ñañá Seré. Tanto es así que en la década de los 80 transmitieron por televisión una de las aventuras cubanas más queridas de todos los tiempos: Los Papaloteros. E incluso se ha puesto de moda también una canción, la que decía: «¿Cómo sube la cometa ?: Gira la marioneta …».

9. Balones

Niños jugando a la petanca, juegos tradicionales cubanos

Uno de los juegos infantiles más ricos en léxicos de Cuba son las pelotas. Todo cubano que ha jugado pelotas como una niña sabe lo que es «Quimbe», «guau», «primo», «pierna» o «solo». Si bien ha habido diferentes versiones del juego, básicamente se trataba de lanzar una pelota para acercarse a los demás.

Hoy en día es más difícil ver a un grupo de niños jugando con estas pequeñas esferas de vidrio de diferentes colores y tamaños, pero durante nuestra infancia fueron un entretenimiento imprescindible en las calles o parques de Cuba.

10. Pon

Niños jugando pon

A Casillero numerado y pintado con tiza adornado con aceras o calles cubanas. Se filtró una lata, pero si faltaba se jugaba con una piedra o con lo que tuviéramos a mano. Para los niños cubanos no hubo obstáculo, parece que desde pequeños hemos desarrollado ese «don de la invención» que nos caracteriza.

Por eso donde había una superficie plana pintamos un pon, y si no había tiza buscábamos una piedra afilada, lo importante era divertirnos y pasar tiempo con ella, nuestros amigos del barrio.

Ultimas palabras

¡Son tantos los juegos que marcaron nuestra infancia! También recuerdo otros juegos tradicionales cubanos como el velo; la flecha inglesa 1,2,3; kikimbol; el burrito 21; los suizos… ¿Qué otros juegos cubanos recuerdas? ¡Te leemos en los comentarios!

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